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15 consejos para recuperar horarios, hábitos, energía y motivación después de las vacaciones

El verano suele cambiar nuestro ritmo de vida. Nos acostamos más tarde, modificamos los horarios de las comidas, hacemos más planes, viajamos, descansamos o simplemente dejamos aparcadas algunas de las obligaciones que forman parte del resto del año.

Y entonces llega septiembre.

Volver al trabajo, retomar los estudios, recuperar horarios, organizar la casa, volver a hacer ejercicio y enfrentarse a nuevos proyectos puede resultar más complicado de lo esperado.

La buena noticia es que volver a la rutina después del verano no significa cambiar todos nuestros hábitos de un día para otro. De hecho, normalmente funciona mejor hacer justo lo contrario: recuperar progresivamente una estructura que podamos mantener durante los próximos meses.

En esta guía encontrarás consejos prácticos para afrontar la vuelta a la rutina, recuperar hábitos y horarios y empezar septiembre con objetivos realistas.

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¿Por qué cuesta volver a la rutina después de las vacaciones?

Durante las vacaciones desaparecen muchas de las referencias que organizan nuestro día a día.

Podemos levantarnos más tarde, acostarnos a otra hora, comer cuando tenemos hambre en lugar de seguir un horario concreto o pasar mucho más tiempo realizando actividades de ocio.

El problema no son las vacaciones.

El problema aparece cuando intentamos pasar de ese ritmo flexible a nuestra rutina habitual prácticamente de un día para otro.

De repente vuelven:

  • el despertador
  • los desplazamientos
  • los horarios laborales
  • las clases
  • los estudios
  • las tareas domésticas
  • los correos pendientes
  • las responsabilidades
  • y una agenda mucho más apretada
 

Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan cierto tiempo para adaptarse nuevamente a estos horarios.

Por eso es completamente normal que durante los primeros días nos sintamos algo más cansados o nos cueste recuperar la concentración.

La clave está en entender la vuelta a la rutina como un proceso de adaptación, no como una carrera.

¿Qué es el llamado síndrome postvacacional?

Seguramente has escuchado alguna vez hablar del síndrome postvacacional.

Este término se utiliza popularmente para describir el conjunto de sensaciones que algunas personas experimentan al reincorporarse al trabajo o a sus obligaciones después de un periodo de vacaciones.

Puede incluir temporalmente falta de motivación, cansancio, dificultad para concentrarse, cambios de humor o sensación de rechazo hacia la vuelta a las obligaciones.

Sin embargo, es importante no convertir cualquier pereza después de las vacaciones en un problema médico.

En muchas personas simplemente existe un periodo normal de adaptación entre dos ritmos de vida muy diferentes.

Si el malestar es intenso, se mantiene durante un periodo prolongado o interfiere significativamente en la vida cotidiana, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario.

Cómo volver a la rutina después del verano

No existe una rutina perfecta que funcione para todo el mundo.

Una persona que trabaja de noche tendrá necesidades completamente diferentes a alguien que estudia por la mañana. Lo mismo ocurre con quienes tienen hijos, trabajan desde casa, son autónomos o tienen horarios variables.

Pero sí existen algunos principios que pueden ayudarnos a recuperar cierta estabilidad.

1. Recupera tus horarios progresivamente

Uno de los errores más habituales es intentar recuperar inmediatamente todos los horarios anteriores a las vacaciones.

Si durante agosto te acostabas a la 1:30 y ahora necesitas estar durmiendo a las 23:00, probablemente sea más fácil adelantar progresivamente la hora de acostarte.

Lo mismo ocurre con las comidas, el ejercicio o la hora de levantarse.

Los pequeños cambios suelen ser más fáciles de mantener que las transformaciones radicales.

 

2. Prioriza el sueño

Dormir bien influye en prácticamente todo lo que hacemos durante el día.

Cuando nuestro descanso no es suficiente podemos notar más cansancio y tener mayores dificultades para mantener la atención.

Después del verano es habitual haber retrasado bastante nuestros horarios.

Para recuperar una rutina de sueño podemos intentar:

  • levantarnos aproximadamente a la misma hora;
  • exponernos a luz natural durante el día;
  • reducir las pantallas antes de acostarnos;
  • evitar cenas excesivamente pesadas;
  • crear una pequeña rutina nocturna;
  • mantener el dormitorio tranquilo y confortable

 

No necesitas convertir tu noche en una ceremonia de dos horas.

A veces algo tan sencillo como ducharse, dejar preparado lo necesario para el día siguiente, leer unas páginas y acostarse aproximadamente a la misma hora ya crea una señal clara de que el día está terminando.

Volver al trabajo después de vacaciones

El primer día después de las vacaciones puede ser especialmente intenso.

Abres el correo y parece que durante tu ausencia todo el planeta se ha puesto de acuerdo para escribirte.

La reacción natural es intentar resolverlo todo inmediatamente.

Probablemente sea un error.

3. No intentes recuperar todo el trabajo el primer día

Empieza identificando qué asuntos son realmente urgentes.

Puedes dividir las tareas en tres grupos:

Urgente: necesita atención inmediata.

Importante: debe realizarse próximamente, pero puede esperar.

Secundario: puede programarse para más adelante.

Esta clasificación tan sencilla ayuda a reducir la sensación de tener veinte problemas simultáneos.

 

4. Elige tres prioridades diarias

Una lista con 27 tareas puede ser muy completa, pero también bastante desmotivadora.

Prueba algo más sencillo.

Cada mañana identifica tres tareas importantes que deberían estar terminadas antes de finalizar el día.

Puedes hacer más cosas, por supuesto.

Pero esas tres serán tus prioridades.

Esto permite recuperar progresivamente la sensación de control sobre el trabajo.

 

5. Reserva momentos de concentración

Las notificaciones constantes pueden fragmentar nuestra atención.

Si tu trabajo lo permite, prueba a reservar algunos periodos sin interrupciones para realizar las tareas que necesitan mayor concentración.

No necesitas desaparecer durante cuatro horas.

Incluso bloques relativamente cortos de trabajo concentrado pueden resultar útiles.

Después puedes revisar mensajes, correo electrónico y otras tareas menores.

Cómo volver a estudiar después del verano

La vuelta a los estudios tiene un problema parecido.

Después de varias semanas sin estudiar regularmente, sentarse delante de unos apuntes durante tres horas puede parecer una misión imposible.

No significa que hayas perdido tu capacidad para estudiar.

Simplemente necesitas volver a entrenar el hábito.

 

6. Empieza con sesiones cortas

Durante los primeros días puedes comenzar con periodos relativamente cortos de concentración e introducir pequeños descansos.

A medida que recuperes el hábito podrás ampliar las sesiones.

Lo importante inicialmente no es estudiar durante muchísimas horas.

Es volver a sentarte a estudiar cada día.

La regularidad termina siendo más importante que un día extraordinariamente productivo seguido de tres días sin hacer nada.

 

7. Prepara un espacio específico

Nuestro entorno puede facilitar o dificultar muchísimo una actividad.

Intenta mantener el escritorio relativamente ordenado y tener cerca únicamente lo necesario.

También puedes dejar el teléfono fuera de alcance durante determinados periodos.

Ese pequeño cambio evita muchas interrupciones que empiezan con:

«Voy a mirar esto un segundo».

Y misteriosamente terminan 25 minutos después viendo un vídeo que no tenía absolutamente nada que ver con lo que estabas haciendo.

Septiembre: nuevos retos sin intentar cambiar toda tu vida

Septiembre se ha convertido para muchas personas en una especie de segundo enero:

-Nuevo curso.

-Nuevos proyectos.

-Gimnasio.

-Idiomas.

-Comer mejor.

-Leer.

-Ahorrar.

-Dormir ocho horas.

-Meditar.

-Organizar la casa.

 

Tener objetivos es positivo.

Intentar cambiar todos los aspectos de nuestra vida simultáneamente no suele ser la mejor estrategia.

 

8. Elige pocos objetivos

En lugar de crear una lista interminable de propósitos, puedes escoger dos o tres objetivos importantes.

Por ejemplo:

Objetivo 1: recuperar un horario regular de sueño.

Objetivo 2: caminar o hacer ejercicio tres veces por semana.

Objetivo 3: dedicar treinta minutos diarios a estudiar.

Cuando estos hábitos formen parte de tu rutina será más sencillo incorporar otros.

 

9. Convierte objetivos grandes en acciones pequeñas

«Quiero ponerme en forma» es una intención.

«Voy a caminar 30 minutos lunes, miércoles y viernes» es un plan.

«Quiero leer más» es una intención.

«Voy a leer diez páginas antes de dormir» es un plan.

Cuanto más concreta sea una acción, más fácil resulta saber qué debemos hacer.

Recuperar una alimentación más ordenada

Las vacaciones también suelen modificar nuestros horarios de comida.

Comemos más veces fuera de casa, improvisamos y nuestros horarios pueden variar considerablemente.

Volver a la rutina no significa compensar ni castigarnos por lo que hayamos hecho durante las vacaciones.

Simplemente podemos recuperar cierta estructura.

 

10. Planifica algunas comidas

No necesitas diseñar un menú gastronómico digno de un restaurante.

Puedes decidir aproximadamente qué comerás durante varios días y realizar la compra en función de ello.

Tener alimentos disponibles en casa reduce la necesidad de improvisar constantemente.

También puede ayudarnos a ahorrar dinero y desperdiciar menos comida.

 

Volver a hacer ejercicio después del verano

Septiembre llena los gimnasios.

Octubre suele despejarlos bastante.

El problema muchas veces no es la falta de motivación inicial, sino empezar demasiado fuerte.

 

11. Empieza por algo que puedas mantener

Si llevas semanas o meses sin entrenar, probablemente no necesites comenzar haciendo ejercicio seis días por semana.

Puedes empezar caminando, montando en bicicleta, nadando, entrenando en casa o realizando algunas sesiones semanales de gimnasio.

El objetivo inicial debería ser recuperar la constancia.

Después habrá tiempo para aumentar progresivamente la intensidad.

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Ordena tu espacio para ordenar tu rutina

Nuestro entorno también forma parte de nuestros hábitos.

Una habitación desordenada, un escritorio lleno de cosas y un ordenador con cientos de archivos pueden generar una sensación constante de tareas pendientes.

Septiembre puede ser un buen momento para hacer una pequeña reorganización.

No necesitas transformar toda la casa.

Puedes empezar por:

  • ordenar el escritorio
  • organizar la ropa
  • eliminar archivos innecesarios
  • revisar aplicaciones
  • organizar documentos
  • preparar un calendario
  • limpiar el espacio donde trabajas o estudias

 

Un espacio sencillo y funcional facilita empezar una nueva etapa.

No elimines todo lo bueno del verano

Existe otro error bastante habitual.

Volvemos de vacaciones y construimos una rutina formada únicamente por obligaciones.

Trabajo – Casa – Gimnasio – Compra – Dormir y repetir lo mismo siempre.

Pero una buena rutina también necesita momentos agradables.

12. Mantén alguna actividad que disfrutabas durante las vacaciones

Quizá durante el verano caminabas más.

  • Leías.
  • Escuchabas música.
  • Dibujabas.
  • Pasabas tiempo en la naturaleza.
  • Quedabas con amigos.
  • Cocinabas.
  • O simplemente dedicabas un rato a no hacer absolutamente nada.

 

No necesitas abandonar esas actividades porque septiembre haya llegado.

De hecho, mantener alguna de ellas puede hacer que nuestra rutina resulte mucho más sostenible.

El tiempo para ti también forma parte de una buena rutina

Descansar no significa únicamente dormir.

También necesitamos momentos en los que nuestra atención no esté constantemente dirigida hacia obligaciones.

Cada persona encuentra ese espacio de una manera diferente.

Puede ser:

  • leer
  • dibujar
  • escuchar música
  • pasear
  • cuidar plantas
  • cocinar
  • meditar
  • practicar respiración consciente
  • hacer deporte
  • pasar tiempo con nuestros animales
  • o simplemente sentarnos durante unos minutos sin mirar una pantalla.

 

13. Crea pequeños rituales de bienestar

Los rituales ayudan a separar diferentes partes del día.

Por ejemplo, puedes crear un pequeño ritual al terminar de trabajar.

  • Guardar el ordenador
  • Cambiarte de ropa
  • Salir a caminar
  • Ducharte
  • Prepararte una infusión
  • Poner música
  • Leer

 

La actividad concreta es secundaria.

Lo importante es crear una transición entre las obligaciones y nuestro tiempo personal.

¿Dónde puede encajar el CBD dentro de una rutina de bienestar?

En los últimos años, el CBD o cannabidiol se ha convertido en un producto cada vez más conocido dentro del sector del cáñamo.

El CBD es uno de los numerosos cannabinoides presentes naturalmente en la planta Cannabis sativa L. A diferencia del THC, el cannabidiol no se caracteriza por producir el efecto intoxicante o «colocón» asociado al cannabis con altas concentraciones de THC.

Es importante, sin embargo, separar la información científica de las promesas comerciales.

El CBD no debería presentarse como una solución mágica para superar la vuelta al trabajo, eliminar el estrés o solucionar problemas de sueño.

La vuelta a la rutina depende principalmente de nuestros horarios, hábitos, descanso, alimentación, actividad física, organización y circunstancias personales.

Entonces, ¿qué sentido puede tener hablar de CBD dentro de una guía sobre bienestar y rutinas?

Puede formar parte del interés de algunas personas por crear rituales personales de autocuidado y desconexión, del mismo modo que otras personas utilizan aromas, cosmética, música, lectura, baños relajantes o momentos de mindfulness para marcar el final de su jornada.

En Aquelarre CBD defendemos especialmente una idea: informarse antes de utilizar cualquier producto relacionado con el cannabidiol.

Conocer qué es el CBD, qué diferencias existen entre CBD y THC, qué tipos de productos existen y cuál es la legislación aplicable permite tomar decisiones mucho más responsables.

Además, no todos los productos comercializados como CBD tienen el mismo uso previsto ni están sometidos a las mismas condiciones legales.

En España y en la Unión Europea existen diferencias importantes dependiendo de la categoría, composición y finalidad comercial del producto. Por ello, siempre debe respetarse el uso indicado por el fabricante y la normativa aplicable.

El CBD tampoco debe sustituir tratamientos médicos ni utilizarse para tratar problemas de salud sin la supervisión de un profesional sanitario.

15 consejos rápidos para volver a la rutina después del verano

Si quieres quedarte únicamente con las ideas principales de esta guía, aquí tienes el resumen:

1. Recupera progresivamente tus horarios

No intentes modificar todo tu día de golpe.

 

2. Prioriza el descanso

Intenta recuperar horarios relativamente constantes para dormir y despertarte.

 

3. Organiza la semana

Dedica unos minutos a saber qué tienes que hacer y cuándo.

 

4. Escoge tres prioridades cada día

Diferencia lo importante de lo simplemente pendiente.

 

5. No intentes recuperar todo el trabajo inmediatamente

La primera semana también forma parte de la adaptación.

 

6. Recupera poco a poco la concentración

Especialmente si vuelves a estudiar después de varias semanas.

 

7. Reduce las distracciones

Reserva determinados momentos sin notificaciones.

 

8. Ordena tu espacio

Un escritorio funcional puede facilitar mucho la vuelta.

 

9. Recupera horarios regulares de comida

No necesitas dietas extremas ni compensar las vacaciones.

 

10. Empieza el ejercicio progresivamente

Es mejor entrenar poco y mantenerlo que empezar demasiado fuerte y abandonar.

 

11. Elige pocos objetivos para septiembre

Dos objetivos realistas pueden valer más que diez propósitos.

 

12. Convierte tus objetivos en acciones concretas

Define qué vas a hacer, cuándo y con qué frecuencia.

 

13. Conserva actividades que disfrutabas en verano

La rutina también necesita ocio.

 

14. Reserva tiempo para ti

El descanso y el autocuidado también deberían aparecer en tu agenda.

 

15. Revisa tu rutina después de dos semanas

Si algo no funciona, modifícalo. Una rutina debe adaptarse a tu vida, no al revés.

Ejemplo de rutina para septiembre

No existe un horario perfecto, pero podemos utilizar una estructura sencilla como referencia.

Por la mañana

Despertarse aproximadamente a la misma hora.

Abrir las persianas y aprovechar la luz natural.

Hidratarse y desayunar si forma parte de nuestros hábitos.

Revisar brevemente el día.

Identificar las tres tareas prioritarias.

Evitar empezar la mañana revisando durante media hora las redes sociales.

Durante el trabajo o los estudios

Empezar por alguna de las tareas importantes.

Alternar periodos de concentración con pequeños descansos.

Levantarse y moverse periódicamente cuando pasamos muchas horas sentados.

Mantener cierta regularidad en las comidas.

Reservar determinados momentos para revisar mensajes y notificaciones cuando sea posible.

Por la tarde

Terminar las obligaciones pendientes.

Realizar alguna actividad física.

Hacer la compra o pequeñas tareas domésticas cuando corresponda.

Reservar también tiempo para alguna actividad personal.

Por la noche

Reducir progresivamente la actividad.

Preparar lo necesario para el día siguiente.

Evitar llevarse todas las preocupaciones laborales a la cama.

Reducir las pantallas antes de dormir.

Leer, escuchar música o realizar alguna actividad tranquila.

Intentar mantener una hora relativamente estable para acostarse.

No necesitas cumplir cada punto todos los días.

Una buena rutina no es aquella que seguimos perfectamente, sino aquella a la que podemos volver cuando un día no sale según lo previsto.

¿Cuánto se tarda en volver a acostumbrarse a la rutina?

No existe un número exacto de días aplicable a todas las personas.

Depende de cuánto hayan cambiado nuestros horarios durante las vacaciones, de nuestras obligaciones y de nuestras circunstancias personales.

Por eso es más útil observar nuestra adaptación que contar los días.

Durante las primeras jornadas podemos permitirnos cierta flexibilidad mientras recuperamos progresivamente nuestros horarios.

Preguntas frecuentes sobre la vuelta a la rutina

¿Cómo volver a la rutina después de las vacaciones?

Lo recomendable es recuperar progresivamente horarios de sueño, alimentación, trabajo o estudio y actividad física. Priorizar pocas tareas y objetivos ayuda a evitar una sensación innecesaria de saturación.

¿Por qué cuesta tanto volver al trabajo después del verano?

Durante las vacaciones suelen cambiar nuestros horarios y disminuyen algunas obligaciones. Volver repentinamente a una agenda estructurada requiere un periodo de adaptación.

¿Cómo recuperar los horarios después del verano?

Puede resultar más sencillo modificar progresivamente las horas de acostarse, despertarse y comer en lugar de intentar recuperar todos los horarios en un único día.

¿Cómo volver a estudiar después de las vacaciones?

Empieza recuperando la regularidad. Estudiar durante periodos relativamente cortos todos los días puede ser más útil inicialmente que intentar realizar sesiones extremadamente largas.

¿Es bueno ponerse nuevos objetivos en septiembre?

Sí, siempre que sean realistas. Septiembre puede ser un buen momento para revisar nuestros hábitos, pero es preferible seleccionar pocos objetivos y convertirlos en acciones concretas.

¿Hay que cambiar todos los malos hábitos a la vez?

No necesariamente. Introducir demasiados cambios simultáneos puede hacer que resulte más difícil mantenerlos. Priorizar uno o dos hábitos permite concentrar nuestros esfuerzos.

¿Cómo conseguir motivación para volver a la rutina?

No siempre debemos esperar a sentir motivación. Crear horarios sencillos, reducir las tareas a pequeños pasos y repetir determinados comportamientos puede ayudar a recuperar la regularidad.

¿Qué puedo hacer si me cuesta dormir después de las vacaciones?

Recuperar horarios regulares, reducir la exposición a pantallas antes de acostarse, mantener actividad durante el día y crear una rutina nocturna tranquila puede ayudar a recuperar nuestros hábitos de descanso. Si los problemas para dormir persisten o afectan significativamente a tu vida, consulta con un profesional sanitario.

¿Puede el CBD ayudar con la vuelta a la rutina?

El CBD no debe considerarse un tratamiento para la vuelta a la rutina ni presentarse como una solución para el estrés, el insomnio u otros problemas de salud. Algunas personas incorporan productos relacionados con el cannabidiol dentro de sus rituales personales de bienestar, pero siempre debe respetarse el uso previsto del producto y la legislación correspondiente.

¿Cómo crear una rutina que pueda mantener durante todo el año?

Empieza con pocos hábitos, establece objetivos concretos y deja espacio para el descanso y el ocio. Una rutina excesivamente estricta suele ser más difícil de mantener que una estructura flexible adaptada a nuestra vida real.

Septiembre no necesita una versión nueva de ti

La vuelta de las vacaciones puede ser una oportunidad fantástica para reorganizar algunas cosas.

Pero no necesitamos convertir septiembre en una competición por ser nuestra versión más productiva.

Quizá simplemente necesitamos:

  • Dormir un poco mejor.
  • Mover nuestro cuerpo.
  • Volver a cocinar.
  • Ordenar el escritorio.
  • Leer diez minutos.
  • Salir a caminar.
  • Dejar el teléfono apartado durante un rato.
  • Retomar un proyecto.
  • O recuperar algo que habíamos dejado atrás.

 

Los grandes cambios suelen llamar nuestra atención, pero son los pequeños hábitos repetidos durante meses los que terminan construyendo nuestra rutina.

Así que este septiembre no necesitas empezar una vida completamente nueva.

Puedes empezar simplemente recuperando aquello que te hace bien.

Y mañana, repetirlo.

Información sobre CBD y uso responsable

Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y divulgativo y no pretende realizar afirmaciones médicas ni recomendar el CBD como tratamiento para ninguna enfermedad o problema de salud.

Los productos con CBD deben utilizarse exclusivamente conforme al uso previsto indicado por el fabricante y a la normativa vigente aplicable en España. Determinados productos comercializados como flores, resinas u otros derivados del cáñamo pueden estar destinados exclusivamente a usos permitidos como el uso aromático, técnico, cosmético o de coleccionismo, según corresponda.

No se recomienda fumar, inhalar o ingerir productos que no estén expresamente autorizados para dicho uso.

El CBD no sustituye ningún tratamiento médico. Ante problemas persistentes de sueño, ansiedad, estrés u otras cuestiones relacionadas con la salud, consulta con un profesional sanitario.

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Advertencia final

Este artículo es solo informativo. En España, el CBD no está aprobado como tratamiento médico. Su ingesta e inhalación están prohibidas. Solo está permitido comprarlo y llevarlo encima en formatos legales. Recomendamos siempre consultar con un médico antes de empezar a usar CBD y nunca sustituir un tratamiento médico profesional por el cannabidiol.

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